“Prohibido olvidar”: la RIAM recuerda las UMAP y la raíz ideológica de la homofobia en Cuba

“Prohibido olvidar”: la RIAM recuerda las UMAP y la raíz ideológica de la homofobia en Cuba

Por Julio César González Pagés

En el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, el Dr. Julio César González Pagés recupera la historia de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción y del proyecto de “higienización social” que excluyó a la población LGTBIQ+ del diseño del “hombre nuevo” revolucionario.

La Habana, 14 al 17 de mayo de 2026.- En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, el Dr. Julio César González Pagés, coordinador general de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM), compartió una serie de publicaciones que recuperan uno de los capítulos más dolorosos -y menos revisitados- de la historia cubana reciente: las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) y el entramado ideológico que las hizo posibles.

“Un mes antes de mi nacimiento, en noviembre de 1965, fueron creadas las UMAP”, escribió González Pagés. Aquellos campos, que funcionaron hasta 1968, recluyeron a miles de personas consideradas “antisociales” o “contrarrevolucionarias”. En los testimonios recogidos por el investigador, hombres homosexuales, religiosos e intelectuales relataron las causas de su reclusión y el régimen de trabajo físico extremo que se les imponía como supuesta vía de “regeneración”.

“Por la tarde los militares incitan a mantener el ritmo, pero las fuerzas no son las mismas. El clima, cálido y húmedo, beneficioso para el cultivo, desgasta a los hombres”, recoge uno de los relatos citados. Se estima que alrededor de 35.000 personas pasaron por las UMAP; de ellas, unas 500 terminaron en salas psiquiátricas y 180 se suicidaron. La mitad pertenecía al colectivo LGTBIQ+.

Pero las UMAP no surgieron de la nada. Las publicaciones del Dr. González Pagés trazan el preámbulo ideológico que, desde 1960, fue construyendo la exclusión. “La nueva sociedad que impulsó la revolución cubana y su diseño del 'hombre nuevo' excluía a la población LGTBIQ+ sustentada en un programa de higienización social desde la educación y la salud”, explica. En el frente sanitario, el Dr. Ángel Arce -médico familiar y uno de los ideólogos de aquella batalla- dejó un legado documental que habla por sí solo: revistas y papeles de la década del sesenta donde se planteaba abiertamente “iniciar una batalla para liberar la nueva sociedad del homosexualismo con medidas inmediatas”. En el frente educativo, la Revista Mella de la Universidad de La Habana lanzó en 1965 una campaña contra los “enemigos de la revolución”, entre los que se incluía a los homosexuales como parte de “la lacra capitalista y sus vicios”. Un amplio grupo de profesores y estudiantes LGTBIQ+ serían expulsados de los recintos académicos: en el proyecto socialista solo había sitio para el “hombre y la mujer nueva”.

“El hombre nuevo, según Carlos Monsiváis, era 'el militante de la regeneración del continente latinoamericano' pero que a su vez debía luchar contra todas las tendencias o visiones que lo debilitaran, entre las que se encontraba la homosexualidad”, recordó González Pagés. La UMAP fue, en ese sentido, un laboratorio de una masculinidad socialista que se definía por oposición y exclusión. La publicación cierra con una consigna que oficia de llamado: “Hay que estudiar la historia, prohibido olvidar, todos los derechos para todas las personas”.

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